DESTINADOS A TRIUNFAR

DESTINADOS A TRIUNFAR

Por Juan Carlos Nunez

 

Texto: Salmo 121:1-8 Alzaré mis ojos a los montes;  ¿De dónde vendrá mi socorro?

2  Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

3  No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda.

4  He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.

5  Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

6  El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.

7 Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.

8  Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.

 

Salmo 2:7-9  Yo publicaré el decreto;  Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.

8  Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.

9  Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás.

 

En nuestras iglesias, durante muchos años, las palabras éxito, meta, avance, conquista, logro, prosperidad, eran consideradas palabras diabólicas. Si alguien nos decía: Espíritu Santo, llenura, unción, poder y gloria, eso era espiritual. Lo cierto es que una cosa tiene que venir con la otra, mientras más una persona se llena de Dios, del Espíritu Santo, más esa persona debe prosperar, avanzar y tener éxito en la vida.

 

La mentalidad del cubano, y de otras naciones, nos dice: – Dios dirá, que sea lo que Dios quiera -. Si nos preguntan: “¿Qué queremos alcanzar en la vida?,” contestamos: –Salud, Felicidad o lo que el Señor quiera, hermano…”, ¿Y cuáles son tus planes? decimos: – Tener dinero, un carro, irme pa fuera… o sea, respondemos con cosas vagas, imprecisas. La realidad es que Dios nos creó con un propósito bien definido.

 

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,

dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal,

para daros el fin que esperáis. Jeremías 29:11

 

Yo sé: Dios está definido en los pensamientos que tiene acerca de nosotros, pero nosotros no estamos definidos y vivimos vidas vagas, imprecisas, como gente que no tiene propósito.

 

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,

guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos

en Cristo Jesús. Filipenses 4:7

 

Paz: La palabra Hebrea <Shalom>, que traducimos por <paz>, es muy rica de contenido:

significa, por supuesto, ausencia de guerra y vida tranquila, pero significa también bendición, gloria, riqueza, descanso, bienestar, salud física, esperanza de éxito, justicia, salvación; en una palabra: felicidad.

 

Ese es el plan de Dios para sus hijos.

 

Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.

Salmo 34:14

Paz no es ausencia de oposición, paz es seguridad de victoria a pesar de la oposición, por eso sobrepasa todo entendimiento, eso solo lo da saber cuál es el propósito de Dios para nuestras vidas. El propósito siempre nos va a señalar la meta a la cual vamos a llegar…

 

Existen dos tipos de paz, la paz basada en las circunstancias que nos rodean y la paz basada en el propósito de Dios.

 

La paz de las circunstancias nos aleja del lugar de nuestra conquista, la paz del propósito de Dios nos acerca a nuestro lugar de conquista.

 

El enemigo siempre va a querer encerrarnos en el lugar en que nos encontramos en la actualidad, que no salgamos de nuestra posición o situación actual, más bien él va a querer que retrocedamos, nunca que avancemos al próximo lugar de conquista.

 

Cuando hablo de lugar, estoy hablando de posición, de dimensión que no necesariamente habla de un lugar geográfico, para esto veamos que significa la palabra lugar:

 

Lugar: Espacio ocupado o que puede ser ocupado por un cuerpo cualquiera. Sitio o paraje. Ciudad, villa o aldea. Tiempo, ocasión, oportunidad. Puesto, empleo, dignidad, oficio o ministerio. Ocasionar, motivar, dar lugar a algo, hacer que algo suceda.

 

Hay quien piensa que lo que conquistó hoy ya le es suficiente y que no necesita conquistar nada más, esto no es cierto y el que piensa de esa manera está expuesto a contemplar su fracaso, porque la conquista de hoy puede ser el fracaso de mañana, si me aferro a él, porque no vivimos para un día sino para una eternidad, disfrutemos las conquistas del presente, pero no perdamos de vista las conquistas del futuro, si te dejas encerrar en el lugar de tu conquista hoy, ese hoy, mañana se convierte en pasado y el pasado nunca tiene empuje para vencer en el presente y mucho menos en el futuro…

 

Disfrutemos nuestra vida hoy, pero no nos conformemos a como estamos hoy, podemos estar mejor; no nos conformemos a como está nuestro matrimonio hoy, puede estar mejor; no nos conformemos a las finanzas que hoy manejamos, pueden estar mejor; Simplemente no nos conformemos extendámonos al futuro de éxito que Dios ha provisto para nosotros:

 

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado;

pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás,

y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta,

al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14

 

Cada lugar tiene su victoria y su recompensa, la recompensa la disfrutamos, pero no podemos anclarnos a esa victoria, tenemos que ir por otra:

 

Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús,

2 Corintios 2:14

 

Siempre quiere decir que hoy obtuvimos un triunfo, pero mañana tenemos otro y pasado mañana otro, porque nuestras vidas están diseñadas en Cristo Jesús para ir de triunfo en triunfo.

 

Echemos un vistazo a la vida de José: Un joven, al cual le iba bien al lado de su padre y su madre, que se diferenciaba de sus hermanos porque cargaba un propósito de Dios, mientras sus hermanos vivían vidas disipadas, sin propósito.

 

Su vida estaba a punto de sufrir un giro inesperado, un cambio, a causa del propósito de Dios para su vida, no de sus hermanos, sus hermanos fueron usados, pero no fueron la causa, de que de pronto sin que lo esperará se viera echado dentro de una cisterna.

 

Muchos piensan que la cisterna fue un lugar de derrota para él, esto no es así, la cisterna fue un paso de victoria que lo guiaría como otras cosas al palacio del faraón:

 

Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos,

conspiraron contra él para matarle. Gen 37:18 

 

y le tomaron y le echaron en la cisterna;

pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. Gen 37:24 

 

Vio la victoria, Lo echaron en la cisterna para matarlo, ahogarlo, lo cual no sucedió, el se mantuvo con vida, las tinieblas no cumplieron su propósito, la victoria es un proceso, no es algo que ocurre y ya. José siguió con vida porque su propósito, su destino era el palacio, no la cisterna… Mientras sigas con vida el propósito de Dios se mantiene en ti a pesar de lo que las circunstancias anuncien.

 

No había paz en las circunstancias que rodeaban en ese momento a José, pero dentro latía ese propósito que Dios le había revelado en sueños y él sabía que no iba a terminar allí, porque la cisterna no era su lugar de destino, su destino era el palacio.

 

¿Cuál es tu destino, tu propósito, adonde quieres llegar? Solo existe alguien que te puede detener en ese viaje: Tú mismo… Tú decides si te quedas en la cisterna o avanzas hacia el palacio. Dios siempre cumple su propósito, si nosotros no lo perdemos de vista.

 

Jehová cumplirá su propósito en mí;… Salmo 138:8 

 

Luego pasó a otro lugar, fue vendido como esclavo, para robarle su identidad:

 

Y cuando pasaban los madianitas mercaderes,

sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba,

y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata.

Y llevaron a José a Egipto. Gen 37:28 

 

Muchos dicen ¡¡que derrota!!, no fue una derrota, fue otro paso más que lo adentraría al palacio del faraón, las tinieblas querían que toda su vida fuera un esclavo, alguien sin identidad, que pasó, de allí se erigió como el flamante administrador de todo lo que poseía el jefe de la guardia del faraón:

 

  Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía,

Jehová lo hacía prosperar en su mano.

  Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa

y entregó en su poder todo lo que tenía. Gen 39:3-4

 

Lo importante no es el lugar geográfico en que estés ni las personas que lo habitan, lo importante es que sepas quien es Dios, quien eres en Dios, cuál es tu propósito, que quieres lograr en la vida, eso lo tienes que tener bien definido…

 

José ya estaba cómodo, pero para sus propósitos, a lo que Dios le había llamado, eso le quedaba pequeño, el no había sido llamado a ser el administrador del capitán de la guardia, él había sido llamado a ser el gobernador de Egipto, no se podía quedar en aquel lugar, aunque estaba cómodo…

 

Muchas veces la comodidad de un lugar nos puede hacer perder lo mejor y excelente, la comodidad nos puede hacer desistir de proseguir al siguiente nivel de conquista, en muchas oportunidades, por no decir en la mayoría, nos suceden cosas, que no entendemos, que quizás no estaban en nuestra agenda, pero aparecen ahí en nuestro camino, si lo enfrentamos seguimos adelante, si no lo enfrentamos nos detenemos, detenerse es ver como poco a poco la derrota nos ciñe, nos abraza, mientras que hay un propósito grande, una gran conquista que muere junto con nosotros.

 

Ej. Caleb: Ya se le había dado una heredad, ya no tenía que seguir luchando, ahora podía descansar, pero él quería lo mejor:

 

Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces,

tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.

Dame,  pues,  ahora este monte,  del cual habló Jehová aquel día;

Josué 14:11-12

 

Para José tenía que venir la transición y estas duelen, hay que pagar un precio, hay que esforzarse, hay que ser valientes, hay que ser perseverantes, para seguir avanzando y no detenerse a mitad de camino y perder lo logrado hasta ahora… Las transiciones siempre vienen, porque la vida no se detiene en un eterno presente. Ahí es cuando tenemos que mirar más que nunca al propósito, a la meta…

 

El reino de Dios es un lugar de avance, aquí no hay tiempo para detenerse en el pasado, porque detenerse en el pasado es igual a derrota…

 

Para José llegó la cárcel, otro lugar que prueba si merecemos obtener lo que viene por delante:

Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey,

y estuvo allí en la cárcel. Gen 39:20

 

Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos

que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.

No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José,

porque Jehová estaba con José,

y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.  Gen 39:22-23

 

Tal parece que la derrota no estaba en el vocabulario de José, ni aún la cárcel lo pudo detener, el entendió que lo importante no es el lugar donde estés ni las personas que te rodeen, lo que importa es que Dios esté contigo y tu sepas quien eres en él.

 

El mundo nos estandarizó, nos programó con una mentalidad de derrota, derrota es abrazar el pasado más que el presente y el futuro, derrota es no aceptar que por delante siempre hay algo nuevo que conquistar, algo mejor y más excelente.

 

Es hora de sacudirnos de esa mentalidad mediocre y asumir la mentalidad de Cristo, nosotros podemos, tenemos el potencial de desarrollar en nuestras vidas la mente de Cristo, y en su mente no cabe la derrota:

 

14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios,

porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá?

Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. 1 Corintios 2:14-16

 

Somos hijos de Dios, victoriosos, vencedores, ganadores, conquistadores, de avance, de impacto, estamos arriba y no abajo, somos cabeza no cola, por lo tanto gobernamos, señoreamos sobre todas las circunstancias o problemas de la vida, somos gente de éxito y no de fracaso, somos más que vencedores:

 

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores

por medio de aquel que nos amó. Romanos 8:37

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